La naturaleza es vida, carácter y belleza. Así nacen las mujeres de Musas 2, poderosas y singulares como las flores que las inspiran.
La magnolia, la amapola, la hortensia, el jazmín, la retama… cada Musa conserva la esencia, el carácter y el lugar de origen de su flor. Por eso sus rasgos y procedencias no son casuales: fueron elegidos para dialogar con la historia y la geografía de la especie que representan. Cada retrato se convierte así en un pequeño universo botánico con identidad propia.
Esa misma naturaleza se extiende a las sedas. Las flores conviven con superficies que parecen modeladas por el tiempo: craquelados, encajes, relieves, arabescos y ornamentos que evocan cortezas, pétalos, fibras y antiguas formas orgánicas. No son simples fondos; forman parte del paisaje de cada Musa y aportan profundidad, textura y una belleza casi táctil.
Musas 2 celebra una naturaleza que se transforma en mujer, en flor, en textura y finalmente en materia para crear.
Luz de Luna
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